martes, 18 de agosto de 2009

Culson despeja todas las dudas


A pesar de su corta edad, Javier Culson lleva varios años tratando de callar las bocas de aquellos incrédulos que dudaron, que nunca creyeron en su capacidad y su talento para codearse con los más grandes. Aquellos que pensaron, y quién sabe si todavía lo piensan, que era imposible que un boricua nacido, criado y formado deportivamente en esta tierra pudiera pelear con los mejores del planeta en cualquier disciplina deportiva, y mucho menos en atletismo.

Ayer, en poco más de 48 segundos, el ponceño de 25 años recién cumplidos, calló muchas bocas y despejó todas las dudas. Ayer, en poco más de 48 segundos, Javier Culson escribió una de las páginas más gloriosas del deporte boricua.

Nunca antes un triunfo había sido tan nuestro, tan histórico, tan inesperado. Si la memoria no me falla, a nivel internacional sólo la medalla de plata de Luis Ortíz en el boxeo durante los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984 tiene el mismo valor que el metal  conseguido ayer por Culson.



Sin embargo, Ortíz consiguió su medalla tras caer derrotado en la final; Culson obtuvo la suya tras un final de ensueño, en el que superó a casi todos los rivales que tenía por delante. 

Sin embargo, el boxeador consiguió su medalla en un deporte con marcado acento boricua. El atleta logró la suya en una especialidad cuyas glorias habían sido alcanzadas exclusivamente a nivel regional o continental, y con escaso respaldo institucional en temporadas pasadas. Eso hace que su triunfo adquiera una dimensión mayor y ocupe, a mi juicio, el sitial más alto entre las gestas deportivas de Puerto Rico.


La primera vez que vi competir a Culson en vivo fue durante el Grand Prix de Ponce, el pasado año. Ya entonces, comenté para la revista Puerto Rico Sports que su demostración había sido una de las más espectaculares vistas en la Isla en la historia del ateltismo nacional, y apunté a la necesidad de respaldar a quien desde entonces considero el mayor exponente del movimiento olímpico en el País.

En ese momento, Culson y su grupo de trabajo reclamaron mayores y mejores medios para preparar los Juegos Olímpicos de Pekín, ese mismo año. Los recursos llegaron tarde y mal, y el ponceño tuvo que enfrentar las críticas de muchos tras no alcanzar la ronda de medallas en su evento. Hoy, los que dudaron asumen la realidad.

La realidad de que estamos ante la presencia evidentemente del mejor atleta boricua en la historia, y probablemente uno de los más grandes deportistas que haya visto nacer esta tierra.

A sus 25 años, a Culson le queda mucho por aprender y mejorar. La barrera de los 48 segundos ya no parece reto suficiente. Cualquier medalla que no sea de oro parecería menor tras la gesta de ayer. Una gesta fundamentada en un excelente arranque en los primeros 100 metros, y una recta final espectacular, en la que demostró tener, posiblemente, la mejor zancada de todos los especialistas en 400 metros con vallas. Una recta final que confirmó que Domingo Cordero tiene un heredero digno que debe asumir el rol de levantar el deporte del atletismo en la Isla. 

Una recta final en la que las dudas, por fin, fueron despejadas.



P.D.: El COPUR anunció que el abanderado boricua durante los Juegos Centroamericanos de Mayagüez 2010 será escogido por votación popular a través de internet. Esa duda también debería haberse disipado ayer. Nadie ha puesto tan alto el nombre de Puerto Rico.










martes, 11 de agosto de 2009

¿Qué fue del fútbol boricua?





















El otro día, conversando con familiares y amigos sobre la situación del fútbol, a nivel mundial y nacional, me asaltó una duda. ¿Qué ha pasado con el fútbol en Puerto Rico? Y no me refiero a los Islanders, que parece que es el único fútbol que existe en la Isla; me refiero a los cientos, miles diría yo, de jugadores que día a día, cada fin de semana practican su deporte preferido sin que nadie hable nada al respecto.
Porque aquí parece que no se juega al fútbol excepto cuando juegan los que visten de naranja, o en la liga semi-profesional que año tras año cambia de equipos. El resto brilla por su ausencia, o al menos, eso parece, según el periódico que leas.

Es evidente que, mediáticamente, el fútbol ha alcanzado una etapa de madurez en Puerto Rico que antes no tenía, pero insisto, ¿qué ha pasado con el fútbol boricua?


Pues lo que ha pasado es que este deporte ha caído en manos de personas con intereses económicos, para quienes el desarrollo del fútbol desde las categorías menores no es importante. Son personas que piensan que la escalera se construye desde arriba, sin darse cuenta (qué carajo, sí se dan cuenta, pero no les importa) que dejan un vacío irreparable debajo de ellos. Porque seamos sinceros, ¿alguien dejaría su lugar en las alturas para bajar a construir los escalones que faltan?

Y el problema no es del constructor, o del ingeniero, o del arquitecto. Aquí quien ha fallado ha sido el director del proyecto, el que debe marcar los pasos a seguir. Es evidente que los Guillemard y Pierluisi han tenido éxito en su gestión al frente de los Puerto Rico Islanders, pero que me perdonen ambos, ninguno es gente de fútbol, y su equipo no es el combinado nacional, aunque últimamente se parezcan demasiado.

Es irónico que ambos apellidos, tan relacionados con el movimiento anexionista en la Isla, representen el espejo en el que pretende mirarse la Federación Puertorriqueña de Fútbol en el desarrollo del deporte en Puerto Rico. Un organismo que, no se engañen, no está para promover el profesionalismo, sino para desarrollar el fútbol base y manejar “nuestras” selecciones nacionales.

¿Alguien recuerda la última vez que jugó una selección nacional, de cualquier categoría? O peor aún, la última vez que el combinado patrio estuvo formado por jugadores nacidos deportivamente en la Isla. No me malinterpreten, creo en la globalización y es cierto que la presencia de jugadores y entrenadores del extranjero enriquecen el fútbol nacional, pero no comparto la visión federativa de desplazar a los “de aquí” para dar espacio a jugadores de segunda o tercera categoría en sus países de origen, que pretender sumar internacionalidades vistiendo una camiseta que no es la suya.

¿Por qué no le damos confianza a los nuestros? Llevo muchos años viendo fútbol en Puerto Rico, y algunos más viendo fútbol internacional y puedo asegurar que el nivel de juego en la actualidad no es mejor que el de hace varios años. Equipos como Quintana, Nacional, Caguas, Sporting hacían un fútbol mucho más vistoso que el que vemos con los Islanders semana tras semana. Incluso, en la liga semi-profesional se ve mejor fútbol que el de la Tropa Naranja. Hemos perdido una generación de futbolistas que lo tenían todo para dar la batalla en la región. Alexis Rivera y su generación, todos boricuas de pura cepa, viajaron el mundo con mejores o peores resultados, pero siempre ofreciendo un estilo de juego definido, vistoso, que sólo necesitaba de la confianza, la continuidad y la paz que nunca tuvieron. La misma que sí han disfrutado los “naturalizados” con resultados no demasiado espectaculares. 



¿Por qué países con tradición futbolera y millones de jugadores, pero con ligas nacionales de menor nivel que las de Europa, hacen debutar temporada tras temporada a jugadores de 16, 17, 18 años y aquí nuestras promesas, como Andrés Cabrero, hacen las maletas en busca de oportunidades con apenas 20 años y no descartan renunciar a volver a jugar en la Isla?

Tal vez porque Andrés se hace la misma pregunta que yo: ¿qué ha pasado con el fútbol boricua?


jueves, 6 de agosto de 2009

La “Celestina” espera por Juanma


Conozco a Juan Manuel López de haberlo entrevistado en varias ocasiones. De hecho, tuve la oportunidad de hablar con su madre, y lo he visto entrenar en alguna ocasión, al igual que varias de sus peleas. Puedo dar fe de su calidad como ser humano, su humildad, y su respeto al trabajo bien hecho y al sacrificio. Y tampoco voy a ser yo quien descubra su talento como boxeador, que ha dejado demostrado en sus peleas titulares.

Pero últimamente hay algo que me preocupa. Algo que no acaba de convencerme. Y no hablo como experto, si no como fanático.




El panameño Celestino Caballero, campeón mundial de la FIB y la AMB, ha cuestionado en las últimas semanas la hombría de López y su calidad como boxeador, y lo único que hemos escuchado del boricua ha sido una sutil respuesta ante los ataques. El tipo se la pasa hablando del “nuestro” y Juanma insiste en que él habla sobre el ring. Coño, pero es que ni siquiera eso es seguro que vaya a pasar.

Caballero ha dicho que pelea en Puerto Rico, y definitivamente las bolsas no serían millonarias, ya que se trata de una pelea atractiva principalmente para la Isla y Panamá. Pero no se engañen, el panameño es campeón del mundo y para muchos es el mejor boxeador en las 122 libras.

Y eso es lo que me preocupa, y no acaba de convencerme. Me preocupa que sea Juanma el que no quiere pelear con Caballero. No me convence que se use el dinero como excusa para evitar esa pelea. La carrera de Juanma apenas comienza y todavía no es momento de buscar “bolsas millonarias”.



Es evidente que la de Caballero sería una pelea complicada para el boricua. Estamos hablando de un boxeador inusualmente alto para su peso, y que además tiene una buena pegada. Pero también son difíciles los posibles combates contra Rafael Márquez o Israel Vázquez, e incluso Bernabé Concepción, y curiosamente con ninguno de ellos ha alcanzado acuerdos para pelear.

Desde la esquina de Juanma insisten en que Caballero está buscando “un enganche para hacer noticia” y recuerdan que los combates se firman en los despachos y no en las entrevistas o conferencias de prensa. Eso mismo podrían decir Márquez y Vázquez de Juanma, ante los reclamos de que acepten pelear con él. Así es el boxeo. El juego verbal cuenta, el primer round se gana fuera del ring y ese ya lo ganó Caballero. Ahora sólo falta que el “nuestro” acepte seguir peleando, y hable sobre el cuadrilátero. ¡Coño Juanma, ponle tu sello a la “Celestina”!


El regreso de...¿el número uno?

El hombre de hierro, el tenista al que los partidos de cinco horas le sentaban como anillo al dedo, el deportista cuya condición física era envidiada por todos, regresa a las canchas de tenis después de una ausencia de más de dos meses, precisamente luego de que su cuerpo dijera basta y sus rodillas no aguantaran el peso de tantas competiciones al máximo nivel.

Rafael Nadal regresa en busca de recuperar el número uno del mundo, y lo hace en las peores condiciones posibles. Con un largo período de inactividad sobre sus espaldas, y en vísperas del único torneo de Grand Slam que se le resiste: el US Open.

Para ello intentará recuperar su viejo estado de forma, el que le llevó a la cima del tenis mundial, provocando en más de una ocasión las lágrimas del considerado mejor jugador en la historia de este deporte, el suizo Roger Federer.

Nadal reaparecerá en el torneo de Montreal, antes de participar en Cincinnati, y muchos se preguntan si volverá a la cima, o tal vez cuándo recuperará el trono. Durante su ausencia, Federer ha recuperado el primer lugar, ha conquistado por fin la arcilla de París y ya es el único ser humano que ha logrado ganar 15 títulos de Grand Slam. Pero esto ha sido, repito, durante la ausencia de Nadal.



 

Es incomprensible que la gente ponga en duda la capacidad de Rafa para volver a ser el mismo, para retomar la senda arrolladora que lo impulsó a lo más alto. Las mismas dudas que existieron hace tres, cuatro, cinco años, cuando ese jovencito de Manacor comenzaba a acumular récords sobre la tierra batida de Roland Garros. Cuando ese diestro, convertido a zurdo sólo para el deporte, destrozaba una vez sí y otra también las aspiraciones de Federer de ser el más grande. 

"La superficie de arcilla le ayuda, pero en cancha dura no hace nada", decían algunos. "Es flor de una sola primavera", decían otros. Pero Nadal conquistó Wimblendon, y después Australia, y las flores no se marchitaron con el paso del tiempo. Y entonces las dudas cambiaron de acera y muchos pensaron que Federer no ganaría un “grande” mientras Nadal estuviera en pista.

Una lesión del que nunca falla ha bastado para olvidar los cinco últimos años, del mismo modo que un jugador hizo olvidar la carrera del que es, ha sido, y seguramente seguirá siendo por mucho tiempo, el jugador de tenis más grande que haya nacido.

No sé si Rafa volverá a ser el mismo tenista dominante que era antes de su enésimo problema de rodillas, o si será verdad que Roger vive una segunda juventud y apunta a los 20 títulos grandes. Lo que está claro es que para los que disfrutamos del tenis en todas las superficies y en todas sus expresiones (está claro que Nadal y Federer son tan distintos que tratar de compararlos sería imposible) no es lo mismo una final épica en Wimblendon entre Andy Roddick y Roger Federer que “LA FINAL” entre el suizo y Nadal en ese mismo torneo. Como tampoco es lo mismo ver a Federer ganar en Roland Garros frente a un rival que no sea el español. El tenis necesita de esa rivalidad. Los fanáticos añoramos esas batallas. Roger Federer es el número uno en estos momentos, y sigo pensando que es el mejor jugador en la historia de este deporte, pero ahora le toca demostrar que puede seguir siendo el número uno...con Nadal en la cancha. ¡Qué bueno que volvistes, Rafa!

martes, 4 de agosto de 2009

Con Xabi Alonso, Pellegrini no tiene excusas


Xabi Alonso ya es jugador del Real Madrid. El de Tolosa, a sus 27 años, llega con cinco temporadas de retraso a la entidad blanca, en pleno plan de reformas para realizar un proyecto de cinco estrellas. Un proyecto en el que ya habían desembarcado Cristiano Ronaldo, Kaká y Benzema, además de un nutrido grupo de jugadores españoles que buscarán recuperar la identidad de un equipo, que en los pasados cinco años ha caminado con más pena que gloria por los campos de Europa.

Precisamente, por eso se esperaba con tantas ansias la llegada de Alonso. Ni siquiera los fichajes de Ronaldo o Kaká, tal vez por la rapidez de ambas operaciones, se antojaron tan vitales para un conjunto que necesita precisamente eso: la bisagra que haga mover todas las piezas de manera perfecta.

Xabi llega cinco años tarde, y rodeado de estrellas, pero la presión será aún mayor. Y también para su técnico, Manuel Pellegrini, que ha suspirado por él desde su arribo a la capital española.

El chileno, que durante los pasados años ha manejado con maestría al Villarreal, necesitaba a su Marcos Senna, a ese jugador por el que pasan todos los balones, y que hace lucir a sus compañeros mejor de lo que son. Ese es Xabi Alonso. Y en el firmamento de estrellas que es el Madrid, que Cristiano, Benzema, Kaká o Raúl, luzcan mejor de lo que son podría ser una gozada.

Por eso Pellegrini no tiene excusas. Por primera vez en muchos años, el Madrid tiene la plantilla más completa de España, compensada, con dos jugadores por posición y con todas las líneas reforzadas. Aquí no se trata de enseñar a sus jugadores cómo se maneja el balón, o cómo se tira a puerta. De lo que se trata es de poner los muñequitos en el lugar correspondiente, y darles libertad para divertirse.

El modelo a seguir no debe ser el Barcelona de Guardiola, a pesar del triplete. Ni siquiera el Villarreal de Pellegrini, a pesar del entrenador. Este Madrid no puede jugar como el Barça, y no debe jugar como los castellonenses. Si Pellegrini quiere seguir un modelo, debería fijarse en el Madrid de Del Bosque. Un equipo que maravilló al mundo, con un once similar al actual pero una plantilla más corta que la presente.

Aún es pronto para evaluar al Real Madrid. Probablemente, no será hasta septiembre que podamos apreciar en su totalidad el trabajo del técnico, pero lo cierto es que Pellegrini tiene todo lo que pidió, y cuando uno recibe todo lo que pide tiene que estar dispuesto a dar todo lo que le exigen. Y el Madrid exige títulos, el Madrid exige buen juego, y el Madrid exige sobre todo ilusión. Los ingredientes están ahí. Ahora le toca al cocinero preparar el banquete. Nos vemos en Mayo, en el Santiago Bernabeu.

lunes, 27 de julio de 2009

Tras la rueda del más grande


La foto habla por sí sola. Lance Armstrong por primera vez fuera del lugar más alto en el podium de los Campos Elíseos, mirando hacia arriba, al espacio que tantas veces ocupó. En su lugar, su compañero de equipo, y ahora bicampeón del Tour de Francia, el español Alberto Contador.

Una nueva dinastía ha nacido, y Armstrong ha sido testigo directo, y víctima, del aplastante dominio de Contador en todos los aspectos de la carrera. Ya muchos empiezan a hacer apuestas de hasta dónde podrá llegar el español, que de no ser por su ausencia forzada del pasado año, podría tener en su poder tres triunfos en la vuelta ciclista más prestigiosa del mundo.

Y eso, que este año tuvo que pelear contra enemigos ajenos y enemigos íntimos. Después de subir el Tourmalet, el Mount Ventoux o la Colombière, Contador ha reconocido que donde más ha sufrido ha sido en el hotel, con un equipo que la abandonó en favor del estadounidense Armstrong, y que sólo al final cayó rendido ante la evidencia: el español es el ciclista más fuerte del momento.

Y ahí es que empiezan las comparaciones. Como ocurrió cuando Lance Armstrong tomó el relevo de Miguel Indurain, y acumuló siete Tours de Francia consecutivos. A partir de ahí muchos bautizaron al texano como el más grande de todos los tiempos, algo estúpido si pensamos en un belga llamado Eddy Merckx, “El Caníbal”, quien acumuló cinco victorias consecutivas en Francia, junto a otras cinco en siete años en el Giro de Italia, y una Vuelta a España, todo esto en un período de siete temporadas.

Sin embargo, las similitudes entre Armstrong y Contador son más que evidentes. Aunque el americano nunca derrotó a Indurain en un Tour de Francia, su victoria en el Campeonato Mundial de 1993 marcó el punto de descenso en la carrera del ciclista navarro. Además, le diagnosticaban cáncer testicular, del que pudo salir victorioso y convertirse en uno de los más grandes en la historia del ciclismo.

Ahora Contador, ha hecho morder el polvo a Armstrong, evidenciando que los años no pasan en vano y que cada rey tiene su época. Además, el madrileño de Pinto, también ha tenido que superar una grave enfermedad, un cavernoma cerebral congénito que lo mantuvo alejado de la competición durante un año. Ahora, tras superar el padecimiento, acumula dos Tours, un Giro y una Vuelta a España, siendo uno de los pocos ciclistas en lograr el triunfo en las tres principales carreras por etapas.

Pero, ¿quién es mejor? ¿Armstrong o Contador? ¿Indurain o Armstrong? ¿Contado o Indurain? Si pudiéramos disfrutar de los tres en su plenitud, compitiendo por el Tour de Francia, ¿quién resultaría victorioso?

A mi entender, Armstrong es el más completo de los tres, pero no es el mejor en ningún aspecto. El mejor Contador es mejor escalador que el mejor Armstrong, y el mejor Indurain supera al americano contra el crono. Teniendo en cuenta que la montaña siempre decide al ganador, lo más lógico sería apostar por Contador, quien es posible que aún no haya llegado a su plenitud, pero como para muchos podría ser un sacrilegio encumbrar a alguien tan temprano en su carrera, mejor lo dejo en empate, y que el tiempo ponga a cada uno en su lugar.

Total, cualquiera de ellos quedaría en la foto como Armstrong en el podium de París: mirando hacia arriba, al más grande de todos, el señor Eddy Merckx.

sábado, 25 de julio de 2009

Un verano demasiado largo

¿Todavía no se acaba el verano? ¿Cuántos meses van ya? ¿Cuatro, cinco?

La verdad es que el calor no me molesta, ni siquiera me preocupa demasiado la crisis económica mundial, ni la amenaza del virus porcino ese que tiene a medio mundo con tremenda “moquera”. El problema es que ya llevamos mucho tiempo, demasiado diría yo, sin disfrutar del fútbol de verdad, el que se juega en las ligas europeas.

Al principio, cuando todo terminó, pensaba que sería bueno un descanso, que lo mejor era olvidar cuanto antes el “triplete maldito” (ya se imaginan de qué equipo soy, ¿no?) y no pensar en fútbol hasta agosto. Pero es que agosto tarda mucho en llegar, y ya Cristiano está en Madrid, y Kaká llegará pronto, y Benzema ya asusta con sus goles y su potencia, y por ahí viene Xabi Alonso, y quien sabe si Ribery. Y todo parece un sueño, y necesito despertar y comprobar si es cierto, si este Real Madrid de lujo puede acabar prematuramente con lo que se esperaba fuera una dinastía azulgrana durante años.

Pero despierto y veo que Xabi no llega, que Ribery se aleja, y que el Barcelona se refuerza con Zlatan Ibrahimovic. ¡No!. Dejen que siga soñando, la realidad no es como pensaba. Tal vez sea mejor que no se acabe el verano, que siga su camino, y que la temporada tarde mucho en llegar. Porque el presidente del Barcelona seguro que ahora está “tri-eufórico” con su flamante fichaje. Y muchos ya se ven levantando cinco títulos esta temporada. Y Cristiano, al lado de Messi, es un simple aficionado. Y Kaká no le llega a los tobillos al gran Iniesta. Y a Benzema le queda mucho para poder compararse con Ibra. Y Henry supera en todo a Robben, y hasta a Ribery si llega. Y Xavi, ¿con quién comparamos a Xavi?...pues eso, que los fichajes del Madrid son muy caros para lo que van a conseguir. Al menos eso dicen desde Barcelona. ¿O será que los que sueñan son ellos?


¿Acaso Cristiano Ronaldo y Kaká no llevan varios años entre los mejores tres jugadores del mundo? ¿Acaso Karim Benzema no es uno de los jugadores con más proyección del planeta y, sin duda, el mejor delantero centro que tiene el Madrid desde que se fue el “otro” Ronaldo? ¿Acaso no es este el mismo equipo, sin esos tres jugadores, que mantuvo en vilo al “mejor equipo de todos los tiempos” evitando su campeonato temprano durante semanas? Pues eso, que el Real Madrid de hoy, tal y como está, es mucho mejor equipo que el Madrid del pasado año, algo que no puede decir el Barcelona.

Así que, pensándolo mejor, despiértenme. La realidad, con estos jugadores, los del Madrid y los del Barcelona, siempre será mejor que cualquiera de los sueños que pueda tener. ¡Que se acabe el verano!