
La foto habla por sí sola. Lance Armstrong por primera vez fuera del lugar más alto en el podium de los Campos Elíseos, mirando hacia arriba, al espacio que tantas veces ocupó. En su lugar, su compañero de equipo, y ahora bicampeón del Tour de Francia, el español Alberto Contador.
Una nueva dinastía ha nacido, y Armstrong ha sido testigo directo, y víctima, del aplastante dominio de Contador en todos los aspectos de la carrera. Ya muchos empiezan a hacer apuestas de hasta dónde podrá llegar el español, que de no ser por su ausencia forzada del pasado año, podría tener en su poder tres triunfos en la vuelta ciclista más prestigiosa del mundo.
Y eso, que este año tuvo que pelear contra enemigos ajenos y enemigos íntimos. Después de subir el Tourmalet, el Mount Ventoux o la Colombière, Contador ha reconocido que donde más ha sufrido ha sido en el hotel, con un equipo que la abandonó en favor del estadounidense Armstrong, y que sólo al final cayó rendido ante la evidencia: el español es el ciclista más fuerte del momento.
Y ahí es que empiezan las comparaciones. Como ocurrió cuando Lance Armstrong tomó el relevo de Miguel Indurain, y acumuló siete Tours de Francia consecutivos. A partir de ahí muchos bautizaron al texano como el más grande de todos los tiempos, algo estúpido si pensamos en un belga llamado Eddy Merckx, “El Caníbal”, quien acumuló cinco victorias consecutivas en Francia, junto a otras cinco en siete años en el Giro de Italia, y una Vuelta a España, todo esto en un período de siete temporadas.
Sin embargo, las similitudes entre Armstrong y Contador son más que evidentes. Aunque el americano nunca derrotó a Indurain en un Tour de Francia, su victoria en el Campeonato Mundial de 1993 marcó el punto de descenso en la carrera del ciclista navarro. Además, le diagnosticaban cáncer testicular, del que pudo salir victorioso y convertirse en uno de los más grandes en la historia del ciclismo.
Ahora Contador, ha hecho morder el polvo a Armstrong, evidenciando que los años no pasan en vano y que cada rey tiene su época. Además, el madrileño de Pinto, también ha tenido que superar una grave enfermedad, un cavernoma cerebral congénito que lo mantuvo alejado de la competición durante un año. Ahora, tras superar el padecimiento, acumula dos Tours, un Giro y una Vuelta a España, siendo uno de los pocos ciclistas en lograr el triunfo en las tres principales carreras por etapas.
Pero, ¿quién es mejor? ¿Armstrong o Contador? ¿Indurain o Armstrong? ¿Contado o Indurain? Si pudiéramos disfrutar de los tres en su plenitud, compitiendo por el Tour de Francia, ¿quién resultaría victorioso?
A mi entender, Armstrong es el más completo de los tres, pero no es el mejor en ningún aspecto. El mejor Contador es mejor escalador que el mejor Armstrong, y el mejor Indurain supera al americano contra el crono. Teniendo en cuenta que la montaña siempre decide al ganador, lo más lógico sería apostar por Contador, quien es posible que aún no haya llegado a su plenitud, pero como para muchos podría ser un sacrilegio encumbrar a alguien tan temprano en su carrera, mejor lo dejo en empate, y que el tiempo ponga a cada uno en su lugar.
Total, cualquiera de ellos quedaría en la foto como Armstrong en el podium de París: mirando hacia arriba, al más grande de todos, el señor Eddy Merckx.

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